Una hernia inguinal no tratada no desaparece por sí sola; con el tiempo tiende a crecer.
El principal riesgo es que el contenido herniario quede atrapado y no pueda regresar a su lugar, lo que se conoce como hernia encarcelada o estrangulada, una urgencia quirúrgica que puede comprometer el riego sanguíneo del tejido.
Además, mientras más tiempo pase sin tratarse, la reparación quirúrgica puede volverse más compleja.
Por eso recomiendo valorarla a tiempo, incluso si por ahora no le genera mucha molestia.