Hoy en día, la colecistectomía laparoscópica es el estándar de oro a nivel mundial. Al ser una técnica de mínima invasión, reduce significativamente los riesgos asociados a la herida de una cirugía tradicional. Además, el dolor después de la operación es mucho menor, estéticamente es más favorable (ya que solo se realizan cuatro incisiones milimétricas) y la recuperación es tan rápida que te permitirá retomar tu trabajo y actividades normales en poco tiempo.